La Copa Mundial de la FIFA de 2026 se convertirá en el torneo con mayor volumen de datos jamás registrado: alrededor de 150 millones de puntos por partido y 500 mediciones por segundo dentro del balón, gracias a sensores inerciales. Empresas como Stats Perform y PLAIER procesan esa información para clubes y selecciones nacionales, abarcando desde el fichaje de jugadores —con traspasos millonarios— hasta la negociación de contratos y la planificación táctica. Patrick Lucey, científico jefe de Stats Perform, compara la complejidad del fútbol con la de los vehículos autónomos por la cantidad de trayectorias que intervienen en cada jugada.
La brecha tecnológica preocupa a la FIFA. Mientras Inglaterra utiliza inteligencia artificial para analizar penaltis en horas —una labor que antes requería cinco días—, selecciones con menos recursos dependen de proveedores externos. Curazao, con unos 159.000 habitantes y convertida en la nación más pequeña en clasificarse a un Mundial, recurrió al rastreo de su diáspora para localizar jugadores elegibles. En respuesta, la FIFA lanzará durante el torneo Football AI Pro, un agente con interfaz tipo chatbot que recreará los partidos en 3D y ofrecerá datos cuantificables a las 48 selecciones. Johannes Holzmüller, director de innovación del organismo, lo describe como "el mínimo que podemos hacer" para nivelar la competencia, aunque reconoce la distancia con federaciones como la inglesa, que cuentan con desarrolladores y científicos de datos propios. El texto deja abierta la cuestión de si la FIFA deberá restringir en el futuro el uso de herramientas de inteligencia artificial no homologadas.
