España solo aprovecha el 40% de los 46 millones de metros cúbicos de biomasa que sus bosques generan cada año, frente al 65-70% de la media europea. El resto se acumula en el monte como carga de combustible y convierte los conatos en incendios devastadores, como los de 2025, cuando ardieron más de 403.000 hectáreas en el país, según Copernicus, pese a registrarse 217 incendios, menos de la mitad que en 2022.
La Asociación Española de la Biomasa (AVEBIOM) señala que el abandono rural y la pérdida de usos tradicionales —pastoreo, ganadería extensiva, recogida de leña— explican esta acumulación. Por ello, Bioenergy Europe presentó esta semana en el Parlamento Europeo el documental "Fuel the solution, not the fire", respaldado en España por AVEBIOM, que aboga por la gestión forestal sostenible como herramienta de prevención.
La propuesta concreta pasa por recoger los restos de podas y claras, triturarlos y transformarlos en astilla o pellet para alimentar calderas municipales, hospitales o industrias. Veolia Biomasa procesó en 2024 más de 300.000 toneladas de residuos forestales y generó 700 GWh, equivalentes al consumo eléctrico anual de más de 200.000 hogares. El informe CRECEMOS estima que movilizar un millón de toneladas anuales evitaría 580.000 toneladas de CO₂. La bioenergía representa ya el 60% de la energía renovable de la UE, con un 96% de producción local.
