La Biblioteca Central de Cantabria (BCC) lleva un año sin comprar libros nuevos para sus más de 400.000 usuarios. Las adquisiciones, unos 100.000 euros anuales repartidos mensualmente entre librerías cántabras para nutrir de novedades la colección, se paralizaron tras un cambio en la normativa estatal de contratación pública, que dejó sin validez los contratos menores. La Dirección General de Cultura del Gobierno de Cantabria, de la que depende la BCC, aún no ha articulado un sistema alternativo, mientras otras bibliotecas, como la Municipal de Santander, han seguido comprando fondos mediante un acuerdo marco de homologación de librerías.
La directora del centro, Alexia Loiña, avanzó que, de forma excepcional, se destinará una compra clásica de 15.000 euros (10.000 para fondo general y 5.000 para publicaciones infantiles), insuficiente para compensar el retraso acumulado. En 2024 Cantabria invirtió 125.000 euros en fondos y registró 238.607 préstamos, de los cuales 217.000 correspondieron a libros.
Al bloqueo de adquisiciones se suma la suspensión del Bibliobús, la biblioteca itinerante que atiende a 46 pueblos. La Sociedad Regional de Cultura y Deporte, empresa pública que lo gestionaba a través de una contrata externa, ha ordenado dejar de prestar servicio y recuperar los 1.110 libros actualmente en circulación; julio será su último mes operativo. La dirección garantiza la continuidad del recurso con personal propio, aunque sin fecha ni proyecto definidos para su reanudación. La BCC, cabecera del sistema bibliotecario cántabro, abrió sus puertas en enero de 2010.
