La batalla de las haces fue un episodio técnico de los primeros compases de la Segunda Guerra Mundial en el que la inteligencia científica británica se enfrentó a los sistemas de navegación por radio empleados por la Luftwaffe para el bombardeo nocturno del Reino Unido. Estos sistemas, descendientes del Lorenz —un dispositivo de aterrizaje ciego desarrollado en los años treinta por Johannes Plendl—, permitían guiar a los bombarderos emitiendo dos haces direccionales ligeramente desviados a izquierda y derecha de una ruta, cuya intersección formaba una señal continua, el llamado 'equisignal', que indicaba a las tripulaciones la trayectoria correcta. La Luftwaffe construyó versiones de gran tamaño, Knickebein y X-Gerät, con las que logró durante los primeros meses del Blitz colocar cargas de bombas con notable precisión, incluso sobre fábricas situadas en el interior de Inglaterra.
La respuesta británica se basó en gran medida en información obtenida por los servicios de inteligencia militar antes de la guerra. Los operadores enviaron sus propias señales en código Morse para falsear el equisignal y hacer creer a las aeronaves que volaban centradas, cuando en realidad se desviaban del rumbo. Los alemanes, desconcertados ante lo que parecía una capacidad británica para 'curvar' las ondas de radio, desarrollaron después el Y-Gerät, un sistema de principios distintos que también fue neutralizado casi de inmediato gracias a la deducción previa de su funcionamiento. Ante la persistencia del jamming, la Wehrmacht abandonó el concepto de navegación por radio sobre el Reino Unido al trasladar sus fuerzas al este en mayo de 1941, en los preparativos de la Operación Barbarroja. El episodio se ha convertido en un caso de estudio sobre la guerra electrónica, el contraespionaje y la influencia del conocimiento previo al conflicto en el desarrollo de la guerra moderna.
