Imágenes de satélite del 27 de agosto muestran una expansión acelerada de la remota base militar china de Lop Nur, en el desierto de Xinjiang, comparada con el Área 51 estadounidense por su papel en el desarrollo de programas aeronáuticos secretos. La instalación, que hace seis años consistía básicamente en una pista de unos cinco kilómetros y un pequeño hangar vinculados a programas espaciales militares, se ha transformado en un complejo con nuevas calles de rodaje, plataformas, refugios para aeronaves tácticas y posibles depósitos de combustible.
En 2023 se localizaron allí por primera vez los prototipos de cazas furtivos de sexta generación J-36 y J-XDS, lejos de las fábricas de Chengdu y Shenyang, lo que reforzó la hipótesis de Lop Nur como centro independiente para ensayos sensibles. La ampliación más llamativa es la zona sur, donde se construye una calle de rodaje paralela a la pista y tres enormes hangares de aproximadamente 80 por 40 metros, junto a un cuarto edificio de dimensiones distintas.
Según el analista de geointeligencia Damien Symon, sus dimensiones permitirían alojar aeronaves más anchas que los cazas actuales, incluida cualquier plataforma estratégica operativa en China. Los analistas apuntan al futuro bombardero furtivo H-20 como el candidato más lógico, aunque no hay evidencia pública de que esté en la base. En el norte se prepara además otra calle de rodaje, una plataforma circular de 122 metros de diámetro para pruebas de motores y al menos otros dos grandes hangares, lo que convertiría a Lop Nur en un centro permanente de pruebas de vuelo de alta intensidad.
