La bancada socialdemócrata alemana ha anunciado en un documento interno que se negará a secundar a la dirección del partido y no aprobará ninguna rebaja del nivel de transparencia que garantiza la Ley de Libertad de Información (IFG). El anuncio, divulgado por el portal FragDenStaat, supone una rebelión abierta dentro del SPD contra el compromiso alcanzado en el comité de coalición, que contempla restricciones al derecho de acceso a documentos públicos.
El malestar afecta tanto a la militancia como al grupo parlamentario. El presidente de los Jusos, Philipp Türmer, calificó el acuerdo de la cúpula como un error y recordó que fue el propio SPD quien introdujo la ley. El experto digital de la bancada, Johannes Schätzl, lo tildó de «podrido» y advirtió de una abolición de facto de la norma. La ministra federal de Justicia, Stefanie Hubig, también del SPD, reconoció ante la ARD la importancia del derecho de acceso sin condiciones para la ciudadanía y la prensa, y anunció una revisión crítica.
La iniciativa para limitar la ley parte principalmente del Ministerio del Interior, encabezado por el conservador Alexander Dobrindt, y según FragDenStaat es impulsada por funcionarios de marcada orientación conservadora de la sección de seguridad pública. Entre los planes figura excluir a personas jurídicas como asociaciones y ONG de la posibilidad de presentar solicitudes. El vicecanciller Lars Klingbeil afirmó erróneamente en público que las ONG podrían seguir presentando solicitudes como hasta ahora, lo que evidencia un conocimiento deficiente de los detalles en la cúpula del partido.
La presión social y política aumenta: una petición contra el recorte ha superado las 440.000 firmas y más de 115 organizaciones, junto con Los Verdes y La Izquierda, exigen la paralización del proyecto.
