Una red de túneles y agujeros habilitados en vallas y muros del barrio de Barnes, en el suroeste de Londres, permite a los erizos moverse libremente entre jardines y se ha convertido en una iniciativa comunitaria clave para la supervivencia de la especie en la capital británica. La promotora Alice Mallorie lleva años adaptando su propio jardín para facilitar el paso de estos animales, incluido un orificio perforado a través de un grueso muro perimetral de época victoriana que conecta con las fincas vecinas. El proyecto, conocido localmente como «hedgehog highway», lo inició en 2019 el vecino Michel Birkenwald tras descubrir que un erizo vivía en su jardín, y desde entonces se ha extendido por toda la comunidad. La zona es considerada un enclave importante para la especie según el seguimiento realizado por la Zoological Society of London (ZSL), que ha instalado cámaras trampa en 21 municipios para estudiar las poblaciones urbanas. Los erizos están clasificados como vulnerables a la extinción en el Reino Unido y, según un informe de 2022, han perdido hasta tres cuartas partes de sus efectivos rurales desde el cambio de siglo. La investigadora Kate Scott-Gatty, del Instituto de Zoología de la ZSL, recuerda que estos animales, por su pequeño tamaño y patas cortas, son especialmente sensibles a las barreras como carreteras, vallas y muros, lo que reduce su acceso a zonas de alimentación y refugio.
La «autopista de los erizos» que une los jardines del suroeste de Londres
Fuentes:
The Barnes highway helping the capital's urban hedgehogsT1state_media
