La inteligencia artificial ha reducido drásticamente el tiempo y el coste necesarios para iniciar una empresa, transformando el modelo tradicional de cofundación en una práctica obsoleta. Según un informe colaborado con Carta, la proporción de fundadores únicos en las nuevas startups se ha duplicado entre 2018 y 2026, alcanzando el 39 por ciento. Este cambio elimina la principal causa de fracaso en las startups de alto potencial: el conflicto interpersonal, que, según Noam Wasserman de Harvard, destruye el 65 por ciento de estas empresas. Sin embargo, la soledad se convierte en el nuevo obstáculo crítico. La falta de apoyo humano constante puede llevar a los fundadores a estancarse o abandonar sus proyectos. Para mitigar esto, la estrategia recomendada no es buscar un cofundador, sino construir un entorno de recursos y redes de fundadores únicos que permitan trabajar 'solo, pero juntos', maximizando la viabilidad en una era de alta automatización.
