La Audiencia Provincial de Málaga ha ordenado reabrir la investigación por la muerte de Haitam Mejri, un hombre de 35 años fallecido el 7 de diciembre de 2024 durante una intervención policial en un locutorio de Torremolinos. En un auto del 30 de junio, la Sección Primera tumba el archivo dictado por la jueza instructora el 7 de abril, que había concluido que no existía relación causa-efecto entre la actuación de los seis agentes y el fallecimiento. Los magistrados consideran que la instrucción no fue «profunda y efectiva», como exige la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos para muertes bajo custodia policial.
El tribunal exige nuevas diligencias: un informe complementario del Instituto de Medicina Legal en el que los forenses visionen previamente los vídeos de la intervención —publicados por elDiario.es— y analicen el informe pericial de la familia. Estos vídeos muestran a los agentes golpeando, rociando con gas pimienta, presionando el cuello y el tórax y disparando entre siete y once veces una pistola táser a Haitam, que pedía repetidamente que pararan. También ordena una declaración contradictoria entre los peritos del IML y el forense de la acusación particular, Aitor Curiel, cuyo informe documenta 86 lesiones externas en el cadáver y atribuye la muerte a una parada cardiorrespiratoria derivada de la sujeción, las descargas y los golpes. El informe forense oficial apuntaba como causa única al «delirio agitado» por consumo de drogas, diagnóstico cuestionado por organismos de derechos humanos y prohibido en California desde 2023.
