La Asamblea del Estado de California ha dado luz verde al proyecto de ley AB 2047, que obligaría a los fabricantes a integrar software de vigilancia en las impresoras 3D para bloquear la impresión de armas de fuego sin licencia. La EFF advierte de que la medida, ignorando sus advertencias, censura el uso legítimo de estos dispositivos, atenta contra la privacidad de los usuarios y criminaliza la experimentación con software libre.
Desde la primera versión, el texto se ha enmendado en aspectos clave. Se ha eliminado la penalización por revender impresoras compradas antes de la entrada en vigor de la norma, una victoria para la comunidad maker. También se ha añadido una excepción para herramientas de código abierto, aunque solo si incluyen el software de bloqueo exigido, y otra para usuarios comerciales del sector del entretenimiento, que deja fuera a cineastas independientes, cosplayers y pequeños creadores.
El cambio más significativo es el relajamiento del estándar técnico exigido al algoritmo: ya no se le pide que "prevenga eficazmente" la evasión por parte de un usuario experto, sino que solo "reduzca sustancialmente la probabilidad" de intentos previsibles de eludirlo. La EFF considera que la tecnología no puede cumplir el objetivo de impedir la impresión de armas por quien esté decidido a hacerlo, y que el nuevo estándar solo obliga a jugar al whack-a-mole con infinitas formas de evasión. Además, el proyecto deja la definición de los criterios en manos de terceros no gubernamentales y la supervisión en la de fabricantes y revendedores.
La organización teme que la norma abra la puerta a la vigilancia corporativa de todo lo impreso, con riesgo de filtración de prototipos y diseños, y pide a los senadores estatales que voten en contra.
