Rudolf Schaubach, un ganadero austríaco de 72 años de Villach, ha registrado en la Oficina Europea de Patentes un invento singular: una red de plástico con púas afiladas que envuelve a la oveja imitando el mecanismo de defensa de un erizo. La idea surgió de las pérdidas económicas provocadas por los grandes depredadores, pero presenta limitaciones logísticas: equipar a un solo animal requiere cerca de una hora, lo que hace inviable su aplicación a rebaños enteros sin más personal. Además, organizaciones animalistas han denunciado la iniciativa por un posible incumplimiento de la normativa de bienestar animal y por el riesgo de daño a los propios depredadores.
La comunidad científica lleva décadas evaluando qué medidas no letales resultan realmente eficaces para reducir los ataques al ganado. Una revisión de 2018 concluyó que la evidencia experimental disponible es heterogénea y que sigue faltando investigación sólida en muchos métodos aplicados. Los enfoques con mayor respaldo son los perros guardianes, los cercados reforzados y el fladry —una línea de cuerdas con banderas de colores que actúa como disuasor visual—. Los expertos también desaconsejan el control letal como solución consistente a largo plazo. Un estudio de 2017 realizado durante siete años en Estados Unidos demostró que las estrategias adaptativas de gestión no letal redujeron de forma drástica las pérdidas de ovejas en comparación con zonas sin intervención, siempre que se combine evaluación continua, manejo del pastoreo, reubicación estratégica de los rebaños y mantenimiento de los perros alerta.
