La alcaldesa de València, María José Catalá, declaró este miércoles ante la jueza que instruye la causa de la dana que la mañana de la catástrofe convocó, apenas 20 minutos después de la activación de la alerta roja, la reunión del Cecopal (Centro de Coordinación Operativa Municipal), la versión local del Cecopi, aunque el secretario autonómico de Emergencias, Emilio Argüeso, le había trasladado que la situación parecía tranquila. Según fuentes conocedoras de su testimonio, Catalá señaló que el plan municipal no les obligaba a activar ese órgano al estar en preemergencia, pero decidió hacerlo igualmente.
La reunión se convocó a las 10.20 y arrancó a las 11.00, en paralelo al pleno municipal. A lo largo de la mañana, tras la alerta hidrológica sobre el barranco del Poyo, el Cecopal acordó suspender las actividades docentes y habilitar dos pabellones de acogida. A las 20.04, siete minutos antes del envío del Es-Alert, el órgano conoció la inundación de la pedanía de La Torre —donde fallecieron ocho personas— por el aviso de los Bomberos, y dos minutos después se instaló el Puesto de Mando Avanzado en el puente que conecta la ciudad con esa pedanía. Los efectivos municipales no pudieron acceder inicialmente ni con su propio material.
Catalá es la quinta alcaldesa que declara en la causa. Preguntada sobre los avisos de la Generalitat, afirmó que nadie la llamó para alertarla, y calificó de fluida su relación política con el entonces president Carlos Mazón. Sobre la medianoche ordenó desalojar Pinedo ante el temor de desbordamiento del nuevo cauce del Turia y, durante la madrugada, llamó a Mazón, a la consellera Salomé Pradas y a la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé. La testigos aseguró estar dispuesta a aportar la lista de llamadas, los mensajes de WhatsApp y las notas de la reunión, ya que no se levantó acta oficial.
