La decisión de la Administración de Donald Trump de prohibir todo uso extranjero de los modelos de inteligencia artificial más avanzados de Anthropic fue desencadenada por conversaciones entre el director ejecutivo de Amazon, Andy Jassy, y altos funcionarios estadounidenses, entre ellos el secretario del Tesoro, Scott Bessent. Así lo reveló este sábado The Wall Street Journal (WSJ), en una información que reconstruye el origen político de una medida con enormes implicaciones para la competencia global en inteligencia artificial.
Según fuentes familiarizadas con el asunto citadas por el diario neoyorquino, Jassy expuso a los funcionarios que investigadores de Amazon habían logrado, mediante una serie de indicaciones cuidadosamente diseñadas, que el modelo Fable 5 de Anthropic proporcionara información que podía emplearse para facilitar ciberataques y que, en teoría, debería haber estado fuera del alcance del sistema. Este tipo de pruebas, conocidas como red teaming, son habituales en la industria tecnológica para evaluar los límites y la seguridad de los modelos de IA, pero en este caso el contenido obtenido fue lo suficientemente sensible como para motivar una escalada política.
Tras esas conversaciones, funcionarios de la Casa Blanca se reunieron y concluyeron que la respuesta más adecuada era impedir que Gobiernos, empresas e individuos extranjeros pudieran utilizar la IA de Anthropic, una decisión que el propio Trump aprobó poco después. La orden de suspender el acceso fuera de Estados Unidos, o por parte de extranjeros dentro del país, llegó a la compañía durante la tarde del viernes, según informó la propia Anthropic. La tecnológica anunció entonces el bloqueo de sus dos modelos más avanzados, Fable 5 y Mythos 5, un movimiento sin precedentes para una empresa de su tamaño y relevancia.
El papel de Amazon resulta especialmente significativo dado su papel como inversor estratégico de Anthropic. El pasado abril, el gigante del comercio electrónico anunció una inyección adicional de al menos 5.000 millones de dólares en la empresa de IA, dentro de un acuerdo más amplio por el que Anthropic se comprometió a gastar 100.000 millones de dólares en Amazon Web Services (AWS) durante la próxima década. Un portavoz de Amazon declaró al WSJ que, "como proveedor líder de servicios en la nube que atiende a un gran número de clientes de los sectores público y privado, es habitual que los Gobiernos soliciten nuestro asesoramiento sobre posibles riesgos de seguridad", en una declaración que no cuestiona directamente la versión publicada por el periódico.
El episodio se enmarca en un pulso más amplio entre Anthropic y la Administración estadounidense que se remonta a meses atrás. En marzo, la empresa demandó al Gobierno de Trump tras ser designada como riesgo nacional en la cadena de suministro, una decisión que se produjo después de que Anthropic se negara a ceder su tecnología al Departamento de Guerra para cualquier uso legal. La compañía exigía condiciones para limitar el uso de sus sistemas y garantías de que no se emplearían para espiar a estadounidenses ni para el desarrollo de armas completamente autónomas. El conflicto se saldó con un veto federal a las contrataciones de Anthropic.
La nueva restricción impuesta por Washington supone un giro de enorme calado en la política tecnológica estadounidense, al situar los modelos de IA en la categoría de activos estratégicos cuya exportación queda limitada por motivos de seguridad nacional. Expertos del sector consultados por distintos medios señalan que esta medida podría sentar un precedente para futuras decisiones sobre otros desarrolladores, incluidos OpenAI, Google o Meta, que también manejan modelos de frontera.
Para Anthropic, el bloqueo de Fable 5 y Mythos 5 en el extranjero representa un golpe comercial considerable, ya que limita el acceso a mercados internacionales en un momento de fuerte expansión global de la inteligencia artificial. Sin embargo, la compañía podría beneficiarse políticamente de una mayor alineación con las preocupaciones de seguridad nacional esgrimidas por Washington, tras meses de tensiones con el Pentágono.
De momento, ninguna de las partes ha confirmado públicamente los detalles de las conversaciones reveladas por el WSJ, y la Casa Blanca no ha detallado los criterios técnicos que llevaron a calificar los modelos de Anthropic como una amenaza susceptible de restricción. Lo que parece claro es que la intervención directa del CEO de uno de los principales inversores de la empresa fue determinante para activar una decisión que redefine los límites de la exportación tecnológica estadounidense en la era de la inteligencia artificial.
