La adversidad en la infancia deja una huella epigenética duradera en todo el cuerpo

Fuentes: Early life adversity leaves a lasting molecular imprint across the body, primate study reveals

Un estudio en macacos rhesus revela que las experiencias adversas en la primera infancia, como la pérdida materna, el bajo estatus social de la madre o crecer en grupos hacinados, dejan una firma epigenética coordinada que afecta a múltiples tejidos del cuerpo en la edad adulta. La investigación, publicada en Science y liderada por las universidades de Arizona State y Vanderbilt, analizó datos de metilación del ADN en 12 tejidos de 237 primates de la isla Cayo Santiago (Puerto Rico).

Los investigadores desarrollaron relojes epigenéticos específicos por tejido con una precisión de aproximadamente un año respecto a la edad cronológica. Hallaron que el envejecimiento molecular no es uniforme: tejidos como el timo y la hipófisis mostraron patrones muy marcados, mientras que otros cambiaron de forma más sutil. Aun así, los animales biológicamente más envejecidos en un tejido tendían a serlo también en otros.

El hallazgo clave es que la adversidad temprana altera miles de regiones genómicas en distintos tejidos, a veces simulando un envejecimiento acelerado y otras veces yendo en dirección contraria. Esto desmonta la idea de que el sufrimiento infantil simplemente acelera el reloj biológico y apunta a un modelo más complejo. Los autores subrayan la necesidad de estudiar múltiples tejidos, ya que la sangre, usada habitualmente, solo muestra parte del panorama.