El fabricante sueco de vehículos eléctricos Polestar, propiedad del gigante chino de la automoción Geely, dejará de poder vender sus nuevos coches en el mercado estadounidense. El Departamento de Comercio de la Administración Trump denegó la solicitud de autorización especial presentada por la empresa, según informó Polestar el jueves. La decisión se enmarca en la llamada "Norma de Vehículos Conectados", que restringe la comercialización de coches con software o hardware de origen chino en Estados Unidos.
Polestar continuará vendiendo en EE. UU. las unidades que ya tiene en stock de los modelos Polestar 3 y Polestar 4 y seguirá ofreciendo servicio técnico a sus clientes. La compañía recordó que el 94 % de sus ventas minoristas del primer trimestre de 2026 se realizó en mercados fuera de Estados Unidos y anunció que reforzará su enfoque estratégico en Europa.
La prohibición efectiva llega pocos meses después de que la Administración Trump concediera una autorización similar a Volvo, empresa hermana de Polestar también propiedad de Geely, para seguir comercializando sus vehículos conectados en territorio estadounidense.
