La administración de Donald Trump ha tomado una medida drástica al suspender a Microsoft de un programa federal que permite a los trabajadores extranjeros obtener visas H-1B y, posteriormente, residencia permanente en Estados Unidos. Esta decisión, anunciada el jueves por el vicepresidente JD Vance y el secretario de Trabajo Keith Sonderling, marca un punto de inflexión en la política de inmigración y la relación entre el gobierno federal y el sector tecnológico. Según AP News, la suspensión afecta a Microsoft, una de las empresas tecnológicas más valiosas del país, por presuntas irregularidades en el uso de visas H-1B, que son un precursor para el Programa de Certificación de Trabajo Permanente (PERM). La medida se enmarca en una estrategia más amplia de la administración para combatir lo que los críticos denominan el abuso de visas, argumentando que las empresas están reemplazando a trabajadores estadounidenses con empleados extranjeros que, según la narrativa oficial, actúan como 'siervos indenturados extranjeros'.
El anuncio llegó horas antes de que el presidente Trump otorgara a Satya Nadella, CEO de Microsoft, la Medalla Nacional de Tecnología e Innovación, en un evento que simbolizaba la alianza entre el gobierno y los grandes tecnológicos. Sin embargo, la tensión política fue evidente: mientras se celebraba el reconocimiento a Nadella, Vance criticó públicamente a Microsoft, acusándola de haber utilizado el sistema de visas H-1B con mayor frecuencia que cualquier otra empresa en EE. UU. Vance afirmó que Microsoft ha reemplazado a trabajadores estadounidenses con 'siervos indenturados extranjeros', citando estadísticas que, según sus cálculos, indican que por cada puesto vacante en EE. UU., Microsoft ha contratado 1,5 trabajadores extranjeros. La administración sostiene que las empresas deben publicarse en medios locales para demostrar la falta de candidatos estadounidenses antes de solicitar visas, un proceso que, según Vance, Microsoft ha evadido o malinterpretado.
La suspensión no se limita a Microsoft. Según la BBC, otras siete empresas tecnológicas, incluyendo Adobe, Cognizant, Infosys, Tata, Wipro, HCL y Capgemini, también han sido bloqueadas de contratar trabajadores internacionales de manera permanente a través del programa PERM. El secretario de Trabajo, Keith Sonderling, calificó a estas empresas y a ciertas universidades como 'molinos de visas' que están 'inundando' a EE. UU. con trabajadores extranjeros. La decisión implica que el gobierno no procesará nuevas solicitudes ni las pendientes de estas empresas, lo que podría tener un impacto significativo en sus operaciones globales y en su capacidad para retener talento especializado.
En respuesta, Microsoft ha defendido su posición. Una portavoz de la empresa señaló a la BBC que la 'gran mayoría de los empleados de Microsoft en Estados Unidos son estadounidenses' y que la empresa emplea a más de 200.000 personas a nivel mundial. La portavoz aclaró que el 80% de las solicitudes de visas H-1B presentadas por Microsoft en el último año fiscal estaban relacionadas con empleados ya presentes en la empresa, no con nuevos reclutamientos. Además, se afirmó que los trabajadores extranjeros que Microsoft contrata reciben la misma compensación que los empleados estadounidenses en posiciones equivalentes. Según datos de Ellis, una empresa que facilita el reclutamiento de talento, el salario mediano para un trabajador H-1B en Microsoft es de 155.000 dólares, una cifra que la empresa considera competitiva y equitativa.
El contexto de esta sanción es parte de una campaña más amplia de la administración Trump contra la inmigración internacional. El jueves anterior al anuncio, el Departamento de Seguridad Nacional propuso una tarifa de 70.000 dólares para estudiantes internacionales que buscan trabajar en EE. UU. a través del programa de Entrenamiento Práctico Opcional (OPT). Además, Vance denunció a nueve universidades, incluyendo Harvard, Yale, Stanford, MIT y Caltech, por supuestas irregularidades en el uso de visas J-1 para estudiantes internacionales. Estas acciones reflejan una postura política que busca proteger el mercado laboral estadounidense, argumentando que las visas H-1B están siendo utilizadas para 'subcortar' los salarios de los trabajadores locales y para mantener a empresas extranjeras en el país bajo la apariencia de ser empresas estadounidenses.
La situación actual deja a Microsoft en una posición delicada. Por un lado, la empresa ha sido reconocida como una gran empresa estadounidense y ha recibido premios gubernamentales de alto perfil. Por otro, enfrenta una sanción administrativa que podría limitar su capacidad de reclutamiento a largo plazo. La administración Trump ha establecido un límite anual de 85.000 visas H-1B, una cifra que, según la BBC, es insuficiente para cubrir la demanda del sector tecnológico, lo que ha llevado a una creciente dependencia de trabajadores extranjeros. La decisión de suspender a Microsoft y otras empresas no solo afecta a estas corporaciones, sino que también establece un precedente en la regulación de la inmigración laboral, priorizando la protección del mercado laboral interno sobre la flexibilidad de reclutamiento global. Se espera que esta medida genere un debate intenso en el Congreso sobre la necesidad de reformar el sistema de visas H-1B y la política de inmigración, mientras que Microsoft deberá adaptar sus estrategias de contratación para cumplir con las nuevas restricciones impuestas por el gobierno federal.
