Los retrasos en permisos promovidos por la Administración Trump amenazan con frenar 92 gigavatios de nueva capacidad de generación limpia, según un estudio de la consultora Wood Mackenzie. En 2025 ya se han cancelado 7 GW en terrenos federales por cambios regulatorios y retirada de financiación, y la situación podría sumar 12 GW más en suelo público y 80 GW en propiedad privada. En conjunto, el bloqueo afecta a más de 121.000 millones de dólares de inversión en el sector energético.
La presión llega en un momento de fuerte crecimiento de la demanda eléctrica, impulsada por la expansión de centros de datos para inteligencia artificial. BloombergNEF estima que el consumo eléctrico de estos centros se triplicará casi hasta 2035. La Comisión Federal Reguladora de Energía ha abierto un carril rápido para conexiones a la red, pero no ha resuelto el cuello de botella en nueva generación. Mientras tanto, las grandes tecnológicas construyen sus propias plantas in situ.
El origen del conflicto es una orden de agosto de 2025 del secretario del Interior, Doug Burgum, para frenar proyectos eólicos y solares considerados ambientalmente dañinos. Los proyectos solares en humedales privados y los parques eólicos, revisados ahora por normativa aérea, son los más expuestos. La mayoría de los proyectos bloqueados se concentran en Oregón, Alabama, Maine, Minnesota y Montana. Durante su mandato como gobernador de Dakota del Norte, Burgum impulsó la eólica y marcó el objetivo de emisiones cero netas para 2030.
