La evaluación de las ciencias sociales está atrapada en lo que el autor denomina "la trampa de la cuantificación": los académicos producen cosas contables, esas cosas se cuentan y los números resultantes se usan como medida de valor. El Factor de Impacto de Clarivate y las métricas gratuitas de Google Scholar —recuento total de citas, índice h, índice i-10— dominan la contratación, la titularidad y los ascensos, a pesar de sus limitaciones. El Factor de Impacto castiga a disciplinas con menos publicaciones por año, como Sociología, Ciencias Políticas y Economía, mientras que Psicología, Comunicación e Informática inflan artificialmente sus números. Las cifras de Google Scholar, agregadas a nivel individual, no penalizan los equipos de investigación grandes, lo que beneficia a quienes participan en trabajos muy citados con muchos coautores.
Ante este panorama, el portal con ánimo de lucro Research.com ha lanzado el "índice D", un índice h específico por disciplina. El autor critica la proliferación de métricas de boutique y propone su propia alternativa: el "índice k", una combinación calibrada que limita al 25 % la contribución de cada componente para evitar estrategias degenerativas. Entre los factores propuestos figuran las citas en trabajos en solitario, las citas metodológicas, la actividad reciente, las citas fraccionarias con penalización 1/N, las citas ponderadas por recencia, la proporción de autoría única y el alcance interdisciplinar. Los datos, extraídos de OpenAlex mediante un scraper, se limitan por ahora a la ciencia política desde el año 2000. El autor defiende OpenAlex como base de datos abierta, sin ánimo de lucro y esencial para cualquier proyecto metascientífico serio.
