Un equipo de astrofísicos ha propuesto un método original para distinguir imágenes astronómicas auténticas de artefactos en las placas fotográficas de los sondeos del cielo de Palomar, llevados a cabo en la década de 1950. La investigación se centra en la detección de transitorios rápidos, señales luminosas de duración muy breve cuya naturaleza ha sido puesta en duda, ya que algunos críticos sugerían que podrían ser meros defectos de la emulsión fotográfica o del proceso de revelado, y no fenómenos astrofísicos reales.
El trabajo demuestra que las imágenes de los transitorios presentan el patrón de aberración de coma característico de una fuente puntual registrada fuera del eje óptico del telescopio. Según los autores, esta firma óptica no puede reproducirse de forma natural por los artefactos propios de una placa, lo que constituye un argumento sólido a favor de su origen celeste. El hallazgo refuerza hipótesis que explican los transitorios mediante mecanismos físicos y no como efectos instrumentales.
No obstante, los propios investigadores subrayan que los datos no establecen por sí solos cuál es el origen físico de la luz que generó las imágenes; la aberración de coma confirma que la señal atravesó la óptica del telescopio, pero no identifica la fuente. La metodología abre nonetheless una vía para reevaluar registros históricos de sondeos fotográficos y aplicar criterios ópticos cuantitativos al estudio de eventos astronómicos de corta duración.
