Con motivo del centenario del compositor húngaro György Kurtág, el cellista Steven Isserlis comparte en The Guardian una reflexión sobre su intensa y transformadora relación con el músico. Isserlis relata cómo Kurtág, conocido por su meticulosidad y pasión por la música, le enseñó a interpretar sus complejas obras, a menudo a través de imágenes vívidas y referencias inesperadas, como la escena de Hamlet o la imitación de animales. Kurtág, acompañado casi siempre por su esposa Márta, también pianista de gran talento, transmitía una profunda conexión con la música, exigiendo a sus intérpretes la máxima dedicación y buscando constantemente nuevas formas de expresar la esencia de cada nota. A pesar de la pérdida de Márta, Kurtág continúa componiendo y enseñando, manteniendo una mente aguda y una energía sorprendente, como demuestra su reciente obra 'Circumdederunt', dedicada a una amiga fallecida. Isserlis describe la experiencia de trabajar con Kurtág como una búsqueda conjunta de la perfección musical, una experiencia que inspira a los músicos a dar lo mejor de sí mismos y a sentirse responsables de honrar la visión del compositor.
