Keen Bean es una aplicación para macOS diseñada para personas que dirigen reuniones y no pueden tomar notas a la vez. Funciona como un asistente local que escucha el audio del propio equipo del usuario —sin bots que se unan a la llamada ni participantes visibles—, transcribe la conversación y, mientras los interlocutores hablan, genera tarjetas con tareas, decisiones, riesgos y bloqueos, además de borradores de especificaciones, diagramas y maquetas de pantalla. El usuario termina de editarlos después.
La propuesta se distingue en tres ejes. Primero, opera sin servidores propios en el camino del audio: este viaja desde el Mac a un servicio de transcripción y, de ahí, al modelo de lenguaje, sin proxies intermedios. Segundo, todos los artefactos producidos —notas, transcripciones, borradores— se guardan como archivos Markdown y JSON en el equipo del usuario, editables con cualquier aplicación. Tercero, el servicio se ofrece por suscripción e incluye las claves de los proveedores de transcripción y modelos, de modo que el cliente no tiene que crear cuentas externas ni pegar claves.
El precio es de 19 dólares mensuales para un volumen habitual de reuniones con clientes y de 39 dólares para jornadas intensas. Ambos planes arrancan con 14 días de prueba gratuita y cuentan con un límite de uso reflejado en una barra interna que el usuario puede modular con un control llamado "How keen?". Cuando el límite se agota, la aplicación sigue transcribiendo pero pausa la generación de borradores hasta el siguiente ciclo. Si se cancela la suscripción, la facturación se detiene al final del periodo y todos los archivos generados permanecen en el Mac del usuario.
