El 16 de mayo de 1975, la alpinista japonesa Junko Tabei se convirtió en la primera mujer en alcanzar la cima del Monte Everest, ocho mil ochocientos cuarenta y nueve metros de altitud, tras más de dos décadas desde la histórica ascensión de Edmund Hillary y Tenzing Norgay en 1953. Cuando Tabei tocó la cima, 38 hombres ya lo habían conseguido antes, en una época en la que el alpinismo de élite estaba reservado a los hombres, que consideraban que las mujeres carecían de la fuerza y la resistencia necesarias.
Nacida el 22 de septiembre de 1939 en Miharu, Fukushima, y criada en plena posguerra, Tabei descubrió su pasión por la montaña a los diez años durante una excursión escolar al monte Nasu. Tras graduarse en literatura inglesa en 1962 en la Universidad de Mujeres Showa de Tokio, fundó en 1969 el Joshi-Tohan Club, el primer club femenino de alpinismo de Japón. En 1970 hizo cumbre en el Annapurna III y, cinco años después, completó la expedición al Everest junto a su equipo, tras sobrevivir a una avalancha que casi les costó la vida. En 1992 se convirtió en la primera mujer en completar las Siete Cumbres, los picos más altos de cada continente, y falleció en 2016 en Kawagoe.
Tabei documentó en su diario el rechazo que enfrentó para conseguir patrocinadores: muchos le dijeron que una mujer debía ocuparse de sus hijos, a lo que ella respondió que no aceptaría que le impusieran límites. Según datos de AFP de mayo de 2025, las mujeres han alcanzado la cima del Everest 962 veces frente a las 11.955 veces de los hombres, lo que evidencia que la brecha de género en la alta montaña sigue vigente medio siglo después de su hazaña.
