Juana Rivas, la madre de Maracena, afirma que desde hace un año no puede comunicarse con su hijo menor, Daniel, tras regresar a Italia con su padre, Francesco Arcuri, el 25 de julio de 2025 por orden judicial. En una carta remitida a los medios, asegura que ni ella ni ningún familiar ha tenido contacto con el niño, y ha denunciado la situación ante las autoridades italianas.
Rivas relata que el pasado 31 de mayo una amiga residente en Carloforte le informó de que vio a Daniel en silla de ruedas, trasladado por otros adolescentes. Acusa a Arcuri de no haberle informado sobre lo ocurrido y de responder a sus insistentes llamadas con un escueto mensaje en el que señala que el niño está muy bien. Ha trasladado el asunto a las autoridades italianas, que han previsto una audiencia para el 19 de agosto ante el Juzgado Civil de Cagliari.
La madre censura la lentitud del proceso contra Arcuri, juzgado en Italia por presunto maltrato físico y psicológico a sus dos hijos. Tras cuatro años de instrucción, el juicio se abrió el 18 de septiembre de 2025 y, según Rivas, aún no se ha escuchado a todos los testigos; la próxima vista del Tribunal Penal de Cagliari no está convocada hasta finales de noviembre de 2026. Mientras tanto, una de las presuntas víctimas permanece bajo el control exclusivo del presunto agresor, sin contacto con familiares.
En España, Rivas declaró como investigada a finales de octubre de 2024 en un Juzgado de Granada por presunta sustracción de menores, tras una denuncia de su expareja. Un juzgado de guardia suspendió provisionalmente la entrega al padre, pero el pequeño regresó a Italia seis meses después. Fuentes judiciales indican que el juzgado dará traslado a la Fiscalía para decidir entre el archivo o la continuidad de la causa, sin novedades hasta al menos mediados de septiembre.
