Juan Vicente Vegazo Montes de Oca, un hacendado de Ubrique (Cádiz), compró el cerro del Salto de la Mora en 1793 motivado por la intuición de que existía una ciudad oculta bajo las piedras. Su objetivo no era especular ni cultivar, sino excavar para descubrir vestigios romanos, comparando los hallazgos con las excavaciones de Pompeya en Europa. Vegazo plantó una viña en 1793, utilizando las cava como herramientas de excavación, y documentó sus descubrimientos en un manuscrito de 1795, aunque el original se perdió. El yacimiento, conocido como Ocuri, fue identificado como una ciudad ibérica que alcanzó su esplendor en el siglo II d.C. dentro del «conventus iuridicus gaditanus». Entre sus restos destacan una muralla ciclópea, cisternas, un foro y termas. Aunque Vegazo retiró muchas losas para decorar su casa, su trabajo sentó las bases de la arqueología local. En 2024, la Universidad de Granada confirmó la hipótesis de Vegazo de que la terraza central era el foro romano. Ocuri se inscribió como Bien de Interés Cultural en 2022 y hoy es un enclave turístico con más de 2.500 años de historia.
