JPEG XL es un estándar de compresión de imágenes diseñado para superar las limitaciones del formato JPEG original, ofreciendo alta eficiencia, soporte para HDR y gama de color amplia, así como compresión sin pérdidas. Su desarrollo no fue un camino recto, sino una década de exploración basada en prototipos de código abierto que permitieron validar ideas innovadoras.
El proceso comenzó con proyectos como WebP Lossless (2011), que introdujo el concepto de 'imagen de entropía' para optimizar la codificación. Poco después, Butteraugli (2014) y el espacio de color XYB permitieron modelar la percepción visual humana, mejorando la compresión perceptual. Guetzli (2016) y Brunsli (2015) exprimieron al máximo el estándar JPEG de 1992: Guetzli logró reducir el tamaño en un 20-30% mediante tablas de cuantización óptimas, mientras que Brunsli reempaquetaba archivos JPEG sin pérdida. Estas herramientas dieron lecciones sobre los límites del formato antiguo.
En 2017, los investigadores fusionaron estas tecnologías en PIK, combinando la eficiencia de Brunsli con las optimizaciones psicovisuales de Guetzli. PIK se presentó al comité ISO, que exigía tasas de bits extremadamente bajas (0.06 BPP). Esto llevó a la arquitectura VarDCT, central en JPEG XL. Poco después, se integró con la propuesta FUIF de Cloudinary, combinando lo mejor de ambos enfoques: selección de distribución rápida de PIK con árboles de contexto sofisticados de FUIF.
Hoy, JPEG XL se adopta en fotografía (DNG 1.7, ProRAW), medicina (DICOM) y edición (PDF, EPUB). Es compatible con sistemas operativos como iOS, macOS, Windows y Ubuntu, y con navegadores como Safari (nativo) y Firefox/Chrome (experimental). Empresas como Shikino High-Tech y CAST han lanzado núcleos IP comerciales para hardware. El artículo concluye que la combinación de prototipos mínimos viables y retroalimentación de la comunidad ha sido clave para crear un estándar que aspira a durar tres décadas.
