José Navarro, fontanero autónomo de Bétera (Valencia), ha declarado que no aceptaría un empleo asalariado que le pagara 4.000 euros mensuales si le ofrecieran hoy, priorizando la flexibilidad horaria sobre el ingreso fijo. En una entrevista para Sector Oficios, el profesional explica que, aunque su mejor mes en la empresa de vehículos donde trabajó durante 14 años alcanzó los 4.300 euros, la presión comercial y la falta de control sobre su tiempo le resultaban insostenibles. Tras ser despedido durante la pandemia y recuperar conocimientos teóricos, Navarro volvió al oficio de su padre y se convirtió en autónomo. Aunque reconoce que ser autónomo es difícil, valora poder organizar su día, incluso si implica trabajar hasta las nueve de la noche para tomar un día libre. El fontanero rechaza trabajar para administraciones de fincas, no acepta pagos por 30, 60 o 90 días y no baja los presupuestos de sus clientes. Además, mantiene la práctica de atender pequeñas reparaciones de particulares, como el cambio de cisternas, para generar ingresos adicionales, ya que considera que las obras grandes no siempre garantizan la rentabilidad inmediata que le permite la autonomía.
