El expiloto de MotoGP Jorge Lorenzo ha sido el eje de la controversia mediática tras la manifestación en Madrid que reclamó medidas urgentes para el derecho a la vivienda, tras el desahucio de Mari Carmen. En un contexto de especulación inmobiliaria y altos precios de alquiler, Lorenzo ha reiterado su filosofía de inversión en bienes raíces, argumentando que comprar múltiples apartamentos permite generar ingresos pasivos que cubren los gastos de vida sin necesidad de trabajar. En una entrevista reciente, el expiloto afirmó que invertir en ladrillo es la estrategia más inteligente para quienes disponen de capital, comparando los pisos con vacas lecheras que garantizan un flujo de ingresos constante. Esta postura contrasta con el estallido social en España, donde la crisis de vivienda ha provocado acampadas y demandas contra fondos buitre. Lorenzo, quien gestionó su patrimonio a través de la compañía FMT Land 99, ha defendido su inversión en Suiza y Dubai, alegando que la situación económica en España no le permite acceder a los mismos activos. Aunque su patrimonio exacto no es público, su enfoque refleja la cultura financiera tradicional del país, donde la acumulación de activos inmobiliarios se ha considerado una vía segura para la riqueza, incluso en tiempos de crisis económica.
