Joi AI, una empresa especializada en asistentes virtuales eróticos, ha lanzado el proyecto Maysturbate, una oferta laboral que retribuye con 2.000 dólares mensuales a personas que registren datos sobre su masturbación. La compañía seleccionará a 10 voluntarios mayores de 18 años residentes en Estados Unidos o Reino Unido, sin exigir currículum ni experiencia previa, para estudiar cómo el autoplacer influye en el estado de ánimo, el estrés y el sueño masculinos. La información obtenida se utilizará para perfeccionar la interacción de sus chatbots, concebidos como compañía afectiva o personajes de rol sexual.
La iniciativa acumula más de 100.000 inscripciones en su web y ha viralizado el debate en redes sociales. Joi AI defiende su producto argumentando que existen personas que “anhelan conexión pero chocan con los estándares poco realistas de la sociedad” y sostiene que el crecimiento del sector de acompañamiento virtual —un 700 % en tres años— y el dato de que casi uno de cada cuatro hombres jóvenes estadounidenses se siente solo a diario justifican el proyecto. La compañía plantea el programa como una crítica a la creciente incomunicación social y un intento de mitigarla mediante inteligencia artificial, aunque la idoneidad ética del experimento sigue abierta.
