La desaparición de Joann Fabrics, a diferencia de la supervivencia de Best Buy, no se debió a la competencia de Amazon, sino a una gestión financiera deficiente. Joann Fabrics, una cadena de tiendas de telas y manualidades con más de 800 locales y 19.000 empleados, cerró sus puertas a finales de mayo de 2025 tras una bancarrota en 2024. A pesar de tener una demanda constante y la mayoría de sus tiendas siendo rentables en efectivo, la empresa se vio asfixiada por una deuda adquirida tras una compraventa apalancada que priorizó la extracción de beneficios a corto plazo sobre la inversión en el negocio. En contraste, Best Buy, que enfrentó dificultades financieras a principios de la década de 2010, logró estabilizarse enfocándose en mejorar la experiencia del cliente, mantener precios competitivos y ofrecer un entorno atractivo para los proveedores. El caso de Joann Fabrics ilustra cómo decisiones de gestión y estructura de capital, más que la disrupción del comercio electrónico, pueden llevar al fracaso de una empresa, con consecuencias económicas para los gobiernos locales y estatales. La situación pone de relieve la importancia de una gobernanza a largo plazo y una correcta diagnosis de las causas del fracaso empresarial, evitando simplificaciones como culpar únicamente al auge del comercio online.
