Un mapache con la columna encorvada y una cola muy corta, apodado Jimothy, se convirtió el 14 de julio en una sensación en internet tras ser filmado por Kiana Hall en el barrio de Ballard, en Seattle. El vídeo acumuló millones de visitas y dio lugar a memes, ilustraciones, peluches y a una proclamación municipal del «Jimothy Summer». Los Seattle Mariners celebrarán el próximo partido una «Jimothy Night» en el T-Mobile Park, con camisetas para los asistentes. Otro vecino, Ben Trammell, aportó grabaciones de Jimothy cuando era una cría, reforzando su leyenda.
La popularidad del animal, cuya dolencia congénita no se ha diagnosticado con precisión, ha reavivado el debate sobre su supervivencia en un entorno urbano. Los mapaches salvajes viven una media de dos a tres años y, según las imágenes de Trammell, Jimothy tiene al menos un año. Las biólogas Rebecca Calisi-Rodríguez (UC Davis) y Jessica Castillo-Vardaro (San José State) coinciden en que el mapache se mueve con soltura y probablemente ha aprendido a esquivar perros y coyotes, aunque su mayor riesgo actual son los coches y la presión de los humanos.
Ambas expertas señalan que la fama puede ser la principal amenaza para Jimothy: el acoso de quienes intentan localizarlo para grabarlo, el estrés, la posible mudanza a zonas desconocidas y la exposición a enfermedades o mascotas. «El mejor escenario es que perdamos su rastro en unos meses», afirma Castillo-Vardaro, y podamos recordarlo con cariño.
