Un reciente estudio de la Universidad de Cornell revela una paradoja preocupante: los empleados que se sienten atraídos por el lenguaje corporativo vago y lleno de jerga, como “synergizing paradigms” o “growth-hacking paradigms”, tienden a ser peores en la toma de decisiones prácticas. El investigador Shane Littrell desarrolló la “Escala de Receptividad a la Paja Corporativa” (CBSR) para medir esta susceptibilidad, y sus hallazgos, publicados en Personality and Individual Differences, muestran que quienes son más receptivos a este tipo de lenguaje valoran más a sus supervisores y se sienten más inspirados por la misión de la empresa, pero obtienen peores resultados en pruebas de pensamiento analítico y toma de decisiones. El estudio también encontró que estos empleados son más propensos a propagar la jerga corporativa, creando un ciclo negativo que puede llevar a ineficiencias y, en casos extremos, a daños reputacionales o financieros, como se evidenció en ejemplos de Pepsi y Microsoft. Littrell sugiere que esta tendencia resalta la importancia del pensamiento crítico tanto en el ámbito laboral como en la vida cotidiana, animando a cuestionar el significado detrás de los mensajes corporativos que dependen excesivamente de la jerga.
