Un jefe de la generación baby boom se mostró desconcertado al comprobar que buena parte de sus empleados millennials rechazan los ascensos que les ofrece la empresa. La anécdota, compartida en Reddit por un trabajador de una compañía de unos 1.000 empleados en Europa Central —donde los millennials representan alrededor del 30% de la plantilla—, revela un patrón que se intensificó tras la pandemia de 2020.
Los profesionales consultados argumentan que los cargos directivos implican más horas y más responsabilidades a cambio de un incremento salarial que, en su opinión, no compensa el esfuerzo. El autor del testimonio reconoce que él mismo fue ambicioso al empezar, pero que la experiencia dentro de la empresa le ha hecho desencantarse: "Echo de menos ser tan ingenuo, porque al menos tenía ambición", afirma.
La tendencia no afecta solo a los millennials. Un estudio de la firma de contratación Robert Walters recogido por Fortune señala que el 72% de la generación Z prefiere progresar como empleado individual antes que acceder a un puesto de gestión intermedia, al que consideran estresante y mal remunerado.
El fenómeno se completa con un dato del "2025 Workplace Engagement Report" de Kahoot!: el 46% de los líderes actuales renunciaría a su cargo directivo para centrarse en tareas propias de su especialidad, harto de las tareas de gestión de equipos que les alejan de un trabajo con el que se sienten comprometidos.
