La policía japonesa detuvo a 9.237 personas por voyerismo fotográfico durante 2025, la cifra más alta jamás registrada en el país y casi el triple que en 2010. El fenómeno, que consiste en tomar imágenes bajo la falda de mujeres con el móvil o dispositivos ocultos, ha crecido en paralelo a la reforma legislativa de 2023, que tipificó el "upskirting" como delito sexual a nivel nacional y elevó la edad de consentimiento de 13 a 16 años, lo que ha facilitado las investigaciones y arrestos. La estación JR Hakata, en Fukuoka, instaló a finales de 2025 espejos angulares en sus escaleras mecánicas para que los viajeros detecten movimientos sospechosos, una medida pionera tras las 200 infracciones registradas en la comisaría local entre enero y septiembre. CNN documentó el papel de redes como Telegram y Discord en el intercambio de material y advirtió sobre un dato preocupante: aumenta el número de menores entre los detenidos. El problema alcanza también al ámbito educativo y deportivo: el Ministerio de Educación japonés prepara directrices más estrictas, incluido el despido de docentes que graben a alumnos, mientras algunas atletas recurren a tejidos que bloquean la luz infrarroja. El sector aéreo es otro foco crítico: casi el 70% de las azafatas japonesas ha sufrido este tipo de grabaciones, según el sindicato nacional de aviación.
