El telescopio espacial James Webb ha identificado una señal astronómica no catalogada en la constelación de Fornax, un hallazgo que ha generado incertidumbre entre los investigadores. Esta anomalía se detectó mediante el instrumento NIRSpec, que analiza la luz en el infrarrojo cercano, en una zona del cielo seleccionada por su ausencia de estrellas cercanas que pudieran interferir con las mediciones de objetos profundos. El equipo de la Universidad de Minnesota utilizó una técnica de espectroscopía de barrido, abriendo todas las rendijas del instrumento excepto las de objetos conocidos, para aislar señales de regiones aparentemente vacías. De esta manera, se identificaron siete fuentes de emisión: seis corresponden a galaxias lejanas ya catalogadas, mientras que la séptima presenta características únicas. Esta última señal fue detectada dos veces, con un intervalo de 88 días, desde ángulos distintos, lo que confirma que no es un error de medición. Sin embargo, su origen sigue siendo un misterio. Las cuatro hipótesis principales sugieren que podría tratarse de una galaxia del Universo temprano, una galaxia cercana, una supernova o un agujero negro que destruye una estrella. Ninguna de estas explicaciones encaja perfectamente con los datos actuales, ya que la señal no aparece en el catálogo JADES de 2022 y carece de las líneas de emisión secundarias esperadas en algunos de los escenarios propuestos. Se requiere ahora una espectroscopía de seguimiento más profunda para determinar la naturaleza exacta de este objeto.
