El Gobierno de Italia ha anunciado la extensión por 15 días adicionales de los controles en puertos y aeropuertos a los viajeros procedentes de España, una medida que se aplica desde el 1 de agosto. Esta es la tercera prórroga de la restricción, justificada por el Ministerio del Interior italiano debido a la crisis migratoria en Ceuta y la persistencia de dificultades detectadas. El ministro Matteo Piantedosi consultó al Comité de Análisis para la Inmigración y la Seguridad de las Fronteras para mantener la medida, con el objetivo de reforzar la protección de las fronteras europeas y combatir amenazas terroristas. La decisión implica la suspensión del acuerdo de libre circulación 'Schengen' en la Unión Europea, una acción que ha sido comunicada al Ejecutivo comunitario y a los ministros del Interior del bloque.
La aplicación práctica consiste en controles aleatorios a los viajeros llegados desde España. En respuesta, el Gobierno español ha impuesto la misma medida a los viajeros procedentes de Italia hasta el 8 de octubre. Esta reciprocidad ha generado críticas internacionales: el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, calificó la medida italiana de 'vergüenza' y 'absurda', mientras que su homólogo italiano, Antonio Tajani, describió la respuesta de Madrid como 'inútilmente agresiva'. Según datos oficiales del 31 de agosto, Italia ha controlado a más de 180.000 viajeros procedentes de España, rechazando la entrada a 31 personas y deteniendo a otras seis.
