El ejército israelí ha demolido por completo varios pueblos en el sur del Líbano como parte de su invasión, utilizando explosivos para destruir viviendas en masivas detonaciones remotas. Las localidades de Taybeh, Naqoura y Deir Seryan son algunas de las afectadas, con informes de más demoliciones en otros pueblos fronterizos. Esta acción, que ha generado horror entre los residentes, sigue a un llamado del ministro de Defensa israelí, Israel Katz, para replicar tácticas similares a las utilizadas en Rafah y Beit Hanoun en Gaza, donde Israel ha sido acusado de cometer genocidio. El ejército israelí afirma que estas demoliciones están dirigidas a infraestructura de Hezbollah, pero grupos de derechos humanos las consideran una posible violación del derecho internacional, calificándolas de 'domicidio' (destrucción sistemática de viviendas). Israel planea ocupar una extensa zona del sur del Líbano, estableciendo una 'zona de seguridad', lo que genera preocupación por el desplazamiento a largo plazo de la población. Para los residentes, la destrucción de sus hogares representa la pérdida de generaciones de recuerdos y un sentimiento de desarraigo, especialmente para aquellos que ya habían sido desplazados en conflictos anteriores.
