Isar Aerospace se convierte en la primera empresa europea en alcanzar órbita con un vuelo comercial

Fuentes: Isar Aerospace reaches orbit and deploys payloads on second flight, a European first, theverge.com, 20minutos.esT3clickbait

Isar Aerospace se convierte en la primera empresa europea en alcanzar órbita con un vuelo comercial

La noche del 5 de septiembre de 2026 quedará grabada como una fecha histórica para la industria espacial europea. A las 22:12 horas CEST, la compañía alemana Isar Aerospace logró lo que ninguna otra empresa privada del continente había conseguido hasta ahora: poner satélites en órbita con un cohete desarrollado, fabricado y operado íntegramente por una compañía comercial europea. La misión, bautizada como "Onward and Upward", despegó desde el complejo de lanzamiento de Andøya Space, en el norte de Noruega, a bordo del cohete Spectrum, un vehículo de dos etapas que ya en su segundo vuelo alcanzó la órbita baja terrestre.

El hito llega apenas 18 meses después del primer intento de la compañía, que en marzo de 2025 acabó de forma abrupta cuando el vehículo se estrelló contra el mar y explotó apenas 30 segundos después del despegue, según recordó The Verge. En esta ocasión, el cohete superó con éxito todas las fases críticas de la misión: atravesó el MaxQ —el momento de máxima presión aerodinámica—, completó el apagado del motor principal (MECO), ejecutó la separación entre etapas e incendió la segunda etapa según lo previsto. Posteriormente, cruzó la línea de Kármán a 100 kilómetros de altitud, eyectó la cofia que protegía la carga útil y, tras la maniobra de circularización, liberó los satélites en órbita.

"Hoy, Isar Aerospace ha abierto el espacio desde la Europa continental. El lanzamiento sigue siendo el mayor cuello de botella para la industria espacial global y, a partir de hoy, existe una verdadera alternativa para clientes comerciales e institucionales", declaró Daniel Metzler, CEO y cofundador de la compañía. Metzler añadió que Europa "ya tiene acceso soberano al espacio" y que su equipo ha logrado "en unos pocos años lo que a la industria espacial europea le había costado décadas".

Las cargas útiles de esta misión no fueron escogidas al azar: fueron seleccionadas a través del Microlauncher Competition de la Agencia Espacial Alemana (DLR), un programa financiado por la iniciativa ESA Boost! que ofrece a instituciones educativas y startups acceso al espacio a costes reducidos. Isar Aerospace señaló en su comunicado que está trabajando con los clientes para confirmar el estado final de los satélites desplegados.

Hasta ahora, Europa dependía en gran medida de Arianespace y Avio, operadores tradicionalmente respaldados con fondos gubernamentales. El contexto geopolítico actual —con la invasión rusa de Ucrania que cortó el acceso a los cohetes Soyuz y una relación cada vez más tensa con Estados Unidos— otorga a este éxito una dimensión estratégica añadida. Tal como destacó The Verge, la Agencia Espacial Europea ha convertido el principio de "comprar europeo" en una piedra angular de su política, y el logro de Isar Aerospace encaja en esa estrategia de soberanía.

Fundada en 2018 y con sede cerca de Múnich, Isar Aerospace cuenta con más de 400 empleados distribuidos en cinco sedes internacionales y un modelo de negocio basado en la integración vertical y la automatización. La compañía ya trabaja en los vehículos Spectrum del 3 al 7, y ultima la construcción de la mayor planta integrada de producción de cohetes de Europa: 40.000 metros cuadrados con capacidad para fabricar hasta 40 lanzadores al año. Además de Andøya, Isar Aerospace construye otro complejo de lanzamiento en Nueva Escocia (Canadá), clave para órbitas de inclinación media y alta destinadas a observación terrestre y comunicaciones.

El éxito también tiene implicaciones económicas evidentes. Hasta ahora, la ausencia de un lanzador comercial europeo obligó a numerosas empresas del continente a contratar servicios con SpaceX u otros proveedores estadounidenses, una dependencia que en el actual escenario internacional se percibe como un riesgo estratégico. Con Spectrum operativo, startups y operadores institucionales europeos cuentan por primera vez con una alternativa soberana y plenamente europea.

A pesar del tono celebratorio, quedan interrogantes por resolver. La propia Isar Aerospace reconoció que aún está trabajando con sus clientes para confirmar el estado de los satélites desplegados, un procedimiento habitual en misiones orbitales pero que introduce cierto margen de incertidumbre. Tampoco se han revelado aún cifras concretas sobre el coste por kilogramo en órbita, un dato clave para evaluar la competitividad real frente a Falcon 9 o Rocket Lab.

Con todo, el mensaje de fondo es claro: Europa entra en una nueva etapa de su historia espacial. Si la compañía consigue escalar la producción y mantener la cadencia de lanzamientos prometida, el lanzamiento del 5 de septiembre podría pasar a recordarse no solo como un récord técnico, sino como el momento en que el Viejo Continente dejó de ser un actor secundario en la carrera espacial comercial.