El preparador japonés Isami Amemiya ha creado un Ferrari Testarossa modificado que sustituye su motor V12 original por un propulsor rotativo Wankel de cuatro rotores con doble turbocompresor. Esta modificación, presentada en el Salón de Tokyo en 2022, busca alcanzar una potencia de 800 CV, superando a los motores tradicionales en densidad y suavidad, aunque requiriendo un mantenimiento más exigente debido al mayor consumo de aceite. El proyecto, inspirado en la estética de la saga Fast & Furious y la tradición del tuning japonés, mantiene solo las puertas, el techo y el interior del modelo original, mientras que la carrocería ha sido rediseñada casi por completo. El motor rotativo, conocido por su capacidad de generar alta potencia en un tamaño reducido y su funcionamiento silencioso, fue pionero en la competición con el Mazda 787B, el único vehículo con este tipo de motor en ganar las 24 Horas de Le Mans. Esta creación destaca por su audacia técnica y su integración de componentes de Mazda, como el sistema de rotación, en una plataforma de Ferrari, representando un hito en la ingeniería de alta gama y la cultura del tuning en Japón.
