La Policía escocesa investiga el disparo de un águila real hembra de cuatro años, bautizada como Squeagle, que fue encontrada con al menos 17 perdigones de escopeta incrustados en el cuerpo y las alas. El ave, que sobrevivió a las heridas, había sido liberada a principios de 2025 en las colinas Lammermuir, en la frontera escocesa, como parte de un proyecto piloto para reforzar la población de la especie en el sur de Escocia, impulsado por la organización conservacionista Restoring Upland Nature (RUN).
Un dispositivo de seguimiento reveló que Squeagle recorrió Northumberland, los Peninos y los valles de Yorkshire. Una fotografía tomada el 4 de mayo en Northumberland ya mostraba daños en su plumaje. Guardabosques de los Lammermuir detectaron que sufría dolor y avisaron a la organización, que la trasladó el 1 de junio al Scottish SPCA, donde las pruebas confirmaron la presencia de los perdigones. Los veterinarios creen que las heridas no son recientes, ya que estaban cicatrizadas.
El detective nacional de delitos contra la fauna, David Lynn, condenó el ataque y anunció una investigación coordinada con colegas de Northumberland, Durham, Cumbria y North Yorkshire para esclarecer dónde y cuándo se produjo el disparo. El presidente del grupo conservacionista, el agricultor Michael Clarke, condenó también los hechos y exigió responsabilidades. Desde Scottish Land and Estates, Ross Ewing pidió colaboración ciudadana para identificar a los autores.
