Investigadores de la Universidad de Maynooth (MU) en Irlanda han desarrollado un sistema de computación molecular que representa uno de los avances más rápidos y complejos en el uso de ADN para el procesamiento de datos. Este dispositivo, diseñado para ejecutar cálculos matemáticos sin depender de la electricidad continua, utiliza gotas de agua salina que contienen ADN y un andamiaje molecular largo. Al aplicar un breve pulso de calor, las hebras de ADN se autoensamblan para resolver operaciones básicas como la suma y la división, así como cálculos complejos de 100 bits en aproximadamente 14 horas. A diferencia de los chips de silicio, este sistema no requiere microprocesadores ni fuentes de energía constantes, lo que lo convierte en una alternativa viable para reducir la huella energética de los centros de datos, que en Irlanda consumen el 23% de la electricidad nacional. El equipo, financiado por el Consejo Europeo de Innovación con una subvención de 4 millones de euros bajo el proyecto DISCO, ha demostrado que el sistema puede ejecutar hasta 25 cálculos consecutivos en la misma gota sin pérdida de rendimiento. Aunque no está diseñado para competir en velocidad con los smartphones actuales, este avance destaca por su capacidad de almacenamiento biocompatible y su potencial para preservar archivos digitales durante milenios o para aplicaciones médicas en el torrente sanguíneo.
