Investigadores detectan actividad volcánica en el volcán Alba Mons de Marte

Fuentes: Forscher finden Hinweise auf vulkanische Aktivität auf dem Mars, eldiario.esT2

Marte, el planeta rojo, ha estado considerado geológicamente inactivo durante miles de millones de años, a pesar de albergar los volcanes más grandes del sistema solar. Sin embargo, un equipo internacional de investigadores ha revelado que el planeta no está muerto, sino que podría estar en una fase de 'sueño' geológico, con indicios de actividad volcánica persistente o reciente. Estos hallazgos, publicados en la revista científica Science Advances, sugieren que el volcán Alba Mons, uno de los más extensos de Marte, podría estar experimentando procesos magmáticos que, aunque no visibles como flujos de lava actuales, mantienen una conexión activa con su subsuelo.

La investigación se basa en datos recopilados por el ExoMars Trace Gas Orbiter (TGO), el orbitador de la Agencia Espacial Europea (ESA) que detectó por primera vez cloruro de hidrógeno en la atmósfera marciana en 2021. En la Tierra, este gas se libera frecuentemente a través de conductos magmáticos y fumarolas. Los científicos, liderados por Daniel Mège del Centro de Investigación Espacial de la Academia de Ciencias de Polonia, observaron que la concentración de este gas no es constante, sino que fluctúa con las estaciones marcianas. Mientras que en el invierno, con temperaturas que alcanzan los -120 °C, el gas se acumula, en el verano su presencia disminuye drásticamente debido a la dinámica de polvo y agua. No obstante, se detectó una anomalía crucial: en el inicio del verano, justo cuando el hielo sublima y las grietas se abren, la concentración de cloruro de hidrógeno alcanza sus máximos valores exclusivamente en la región de Alba Mons.

Para confirmar esta hipótesis, el equipo analizó las imágenes obtenidas por el instrumento CaSSIS (Colour and Stereo Surface Imaging System) del TGO. Estas observaciones mostraron fracturas frescas en las laderas del volcán, algunas de cientos de metros de longitud, acompañadas de cambios de color en el terreno. Los investigadores proponen que estas grietas funcionan como vías de escape para gases procedentes de cámaras magmáticas bajo la superficie. La idea es que, durante el invierno, el hielo cierra estas grietas, atrapando el gas. Con el inicio del verano, el hielo sublima, permitiendo que el cloruro de hidrógeno escape a la atmósfera, lo que explica el pico de concentración observado.

El Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) ha contribuido significativamente a este estudio mediante el análisis de espectros obtenidos por el instrumento ACS (Atmospheric Chemistry Suite) a bordo del TGO. Juan Alday, investigador del IAA-CSIC, explica que estas observaciones de ocultación solar permiten identificar compuestos químicos y estudiar cómo varía su presencia en distintas regiones y momentos. Aunque los científicos aún no han confirmado la existencia de magma activo en tiempo real, la combinación de señales atmosféricas y características del terreno da para realizar una investigación más detallada. La presencia de estas fracturas y el comportamiento estacional del gas son indicios compatibles con un vulcanismo 'ruedo' o inactivo, pero no descartan la posibilidad de actividad reciente.

Las implicaciones de estos hallazgos son profundas. Por un lado, desafían la noción de que Marte es un mundo geológicamente muerto. Por otro, ofrecen una perspectiva sobre la habitabilidad del planeta. Mège señala que si estos sistemas hidrotermales están activos, podrían contener los componentes y energía necesarios para el desarrollo de microorganismos, protegiéndolos de la superficie hostil. La búsqueda de vida en las grietas de Alba Mons se presenta como una prioridad científica, ya que estas zonas podrían albergar ecosistemas microbianos que han evolucionado en el subsuelo durante eones.

En conclusión, aunque el origen exacto del cloruro de hidrógeno y la confirmación definitiva de actividad volcánica siguen siendo temas de debate, los datos actuales apuntan a que Marte mantiene un sistema geológico complejo y dinámico. La detección de estas pistas bajo la superficie de Alba Mons marca un hito en la astrobiología y la geología marciana, abriendo la puerta a futuras misiones que podrían explorar directamente estas fracturas y confirmar si el planeta rojo sigue respirando bajo su superficie.