Investigadores destapan que los smart TV de LG rastrean redes locales y graban audio con la pantalla apagada

Fuentes: LG smart TVs caught logging audio with screen off and snooping on local devices, xataka.com, appleinsider.com, theverge.com, heise.de

Una investigación de 135 minutos publicada por Gamers Nexus, Level1Techs y expertos independientes en ciberseguridad ha destapado prácticas de recolección de datos en los smart TV de LG que van mucho más allá de lo conocido hasta ahora. Los hallazgos, divulgados en vídeo y analizados con capturas de red mediante Wireshark, muestran que los televisores del fabricante coreano sondean la red doméstica incluso cuando la pantalla parece apagada y pueden capturar audio del micrófono en modo standby.

El primer eje de la investigación es el rastreo de red local. Los modelos analizados, entre ellos el OLED G5 de gama alta, realizan barridos continuos de la red LAN para localizar dispositivos secundarios como teléfonos y smartwatches, recopilando direcciones IP internas, nombres de redes Wi-Fi vecinas, intensidad de señal y datos de ubicación aproximados. Toda esa información se canaliza hacia LG Ad Solutions, la división publicitaria de la compañía.

Las cifras ilustran el alcance del sistema: LG presume de unos 216 millones de smart TV vendidos en todo el mundo, pero LG Ad Solutions asegura tener acceso a 363 millones de dispositivos direccionables únicamente en Estados Unidos, contando los aparatos adicionales que detecta en las redes de los hogares. La propia industria lo resume con la expresión "own the glass": poseer el cristal, es decir, el usuario final del televisor.

El segundo eje es el reconocimiento automático de contenido (ACR), una tecnología ya documentada que toma muestras de audio y vídeo, genera huellas digitales y las compara con una base de datos para perfilar los hábitos de visionado. Un estudio previo de UCL, UC Davis y la Universidad Carlos III, publicado en 2024, ya demostró que los smart TV de LG y Samsung pueden identificar contenidos reproducidos a través de HDMI, y pruebas recientes de Rtings con una LG G5 confirman que el tráfico ACR se intensifica al conectar una consola como PS5 o un portátil.

El hallazgo más delicado es el relativo al micrófono. Los investigadores descubrieron que el televisor puede capturar audio limpio del micrófono mientras la pantalla parece apagada y el dispositivo se encuentra en modo standby. Si en ese momento no hay conexión Ethernet ni Wi-Fi, los archivos se almacenan localmente y se suben a la red cuando se restablece la conectividad. Esto no equivale a afirmar que LG grabe conversaciones de forma secreta, pero la existencia de vulnerabilidades de ejecución remota de código en webOS —actualmente en proceso de divulgación responsable y ya atendidas por el fabricante— convierte al televisor en un potencial dispositivo de escucha si un atacante las explota.

Las recomendaciones de los investigadores son contundentes: la solución más eficaz consiste en desconectar el televisor de internet y recurrir a dispositivos externos de streaming como un Apple TV, una consola o un ordenador conectado por HDMI. Sin embargo, ni siquiera esta medida elimina el problema por completo, ya que el ACR puede seguir reconociendo lo que aparece en pantalla si la smart TV mantiene la conexión.

El caso reaviva un debate de fondo: la smart TV actual dista mucho de la "caja tonta" del pasado. Incorpora procesador, sistema operativo, aplicaciones, conectividad permanente, micrófonos y servicios en segundo plano. Todas estas funciones aportan comodidad, pero también convierten al televisor en un recopilador masivo de datos y en un punto de entrada vulnerable para ciberatacantes. La ironía que subrayan los investigadores es clara: el usuario compra el cristal creyendo tener el control del dispositivo, mientras las plataformas digitales que lo sostienen limitan ese control y exponen al comprador a riesgos antes impensables.

LG, por el momento, no ha hecho comentarios públicos sobre las conclusiones del informe. Mientras avanza el proceso de divulgación responsable de las vulnerabilidades de webOS, la investigación deja en evidencia que la próxima frontera de la privacidad doméstica no está en el ordenador ni en el móvil, sino en la pantalla que muchos aún consideran un electrodoméstico inocuo.