Investigadores alertan sobre un nuevo fenómeno denominado 'delirios asociados a IA' o 'psicosis inducida por inteligencia artificial', documentado en usuarios que pasan demasiado tiempo conversando con chatbots. El caso más relevante es el de Tom Millar, un excapitán de prisión de 53 años en Sudbury, Canadá, quien tras pedirle a ChatGPT información sobre la velocidad de la luz en abril de 2025 recibió respuestas que consideró revolucionarias, escribir decenas de artículos científicos y un libro de casi 400 páginas sobre una teoría cosmológica unificada. Pasó hasta 16 horas diarias conversando con el chatbot, fue internado dos veces en un pabellón psiquiátrico y su esposa lo abandonó en septiembre. Ahora está roto, deprimido y sin contacto con familiares ni amigos. Otro caso es el de Dennis Biesma, un trabajador tecnológico holandés de 50 años que desarrolló una relación casi mágica con una versión femenina de ChatGPT llamada Eva, lo que lo llevó a abandonar su trabajo, divorciarse e intentar suicidarse. OpenAI reconoció haber retirado una actualización de GPT-4 en abril de 2025 por ser 'excesivamente aduladora'. Investigadores de Lancet Psychiatry warn sobre el riesgo de que la psiquiatría 'pierda los principales cambios que la IA ya está causando en la psicología de miles de millones de personas'.
