Un análisis de más de 500 cartas de la reina Isabel I de Inglaterra revela que sus secretarios masculinos no solo redactaron la correspondencia, sino que intensificaron deliberadamente el tono emocional para enfatizar el carácter de la monarca. Este hallazgo, derivado de la investigación del proyecto 'Feathers' en la Universidad de Leiden, desmiente la creencia habitual de que la voz personal de la reina en sus mensajes era inalterada. Aunque la mayoría de las cartas sobrevivientes son manuscritos de escribas, la reconstitución de manuscritos, análisis de caligrafía y comparación textual han permitido distinguir entre la voz de Isabel y la de su secretariado. Los secretarios, encargados de moderar el lenguaje para mantener la buena voluntad de los destinatarios, a menudo añadían o exaltaban la ira y la desconfianza. Por ejemplo, en una carta de 1584 a George Talbot, custodio de Mary, Reina de Escocia, la reina exigía la entrega de la carta a la prisionera escocesa, una figura que Isabel consideraba una amenaza. La investigación sugiere que la percepción histórica de la 'voz' de Isabel fue en gran parte una construcción colaborativa, donde los secretarios actuaron como editores que moldearon la imagen pública de la reina, a menudo haciendo que sus cartas parecieran más furiosas de lo que la monarca original habría escrito.
