El verano de 2026 marca el periodo más crítico para la integridad de las estadísticas en Estados Unidos desde el despido del director de la Oficina de Estadísticas Laborales. Dos eventos recientes en la Oficina del Censo han alertado sobre una injerencia política inapropiada en la autoridad técnica de la agencia. El primer incidente involucra un informe publicado el 18 de agosto que afirma con alta confianza que más de 24.000 registros de votantes en las elecciones de 2020 correspondían a no ciudadanos. Este documento, carecía de autores y fue generado por personal no permanente vinculado al Instituto de Política América Primero, lo que expertos como John Abowd señalan como metodológicamente deficiente y propenso a errores de datos. El segundo evento es una orden administrativa del Departamento de Comercio que prohíbe el uso de la 'inyección de ruido' (noise infusion), una técnica matemática clave para proteger la privacidad en las estadísticas publicadas. Esta medida obliga al Censo y a la Oficina de Análisis Económico a depender de métodos menos precisos como la supresión o el agrupamiento de datos, lo que reduce la disponibilidad de información detallada para grupos pequeños. Aunque los indicadores macroeconómicos principales se han mantenido estables por ahora, estos cambios erosionan la credibilidad del sistema estadístico federal y comprometen la capacidad de empresas y legisladores para tomar decisiones basadas en datos fiables.
