Este ensayo, extraído de "capítulo dos", explora una paradoja fundamental de la sociedad moderna: nuestra ferviente adopción de Internet, a pesar de no saber realmente para qué sirve. El autor argumenta que esta intensa fascinación no se debe simplemente a la utilidad práctica, sino a una profunda necesidad humana: recuperar la voz, un elemento que se ha visto suprimido en la era de la gestión y el control.
La sociedad contemporánea está obsesionada con la gestión. No solo en el ámbito empresarial, donde se cuantifican y predicen todos los aspectos, sino también en la vida personal, familiar y ambiental. Esta mentalidad de gestión, arraigada en el siglo XX y especialmente en la cultura estadounidense, busca eliminar la incertidumbre y el riesgo. Sin embargo, esta búsqueda de control es una ilusión. Las empresas, por ejemplo, están a merced de factores externos incontrolables: la competencia, la economía global, la innovación tecnológica, e incluso la suerte. Esta realidad choca con la percepción de que podemos “gestionar” nuestras vidas, generando frustración y resentimiento.
Este resentimiento se manifiesta en el comportamiento “profesional” que adoptamos en el trabajo: un conjunto de normas y expectativas que limitan nuestra individualidad y, crucialmente, nuestra voz. Desde la vestimenta hasta la forma de hablar, nos esforzamos por encajar en un molde predefinido, sacrificando la autenticidad en aras de la estabilidad y la predictibilidad. La verdadera necesidad que impulsa nuestra conexión con Internet es, por lo tanto, la oportunidad de expresar esa voz silenciada, de romper con la uniformidad y la conformidad.
El auge de las páginas web personales en los primeros días de Internet ejemplifica esta necesidad. La facilidad con la que se podían crear estas páginas no radicaba en su utilidad, sino en la posibilidad de construir un espacio digital donde uno pudiera ser uno mismo, sin las restricciones impuestas por el entorno laboral o social. En esencia, el deseo de usar Internet es un anhelo de recuperar la individualidad y la expresión personal que se han perdido en la búsqueda de un mundo perfectamente gestionado.
