Expertos en protección de datos pidieron en una jornada especializada celebrada en la Universidad de Bonn una regulación clara de los datos neuronales para evitar que las grandes tecnológicas se hagan con ellos. La aún titular federal de protección de datos, Louisa Specht-Riemenschneider, rechazó flexibilizar los estándares y reclamó más responsabilidad en la investigación, recordando que el progreso médico y la privacidad no se contradicen. Subrayó que, conforme a las directrices del Comité Europeo de Protección de Datos, la investigación comercial también puede ampararse en el interés legítimo, por lo que el criterio jurídico debe ser la finalidad y no el financiador.
Su colaborador Ruben Plum-Schneider advirtió de que los datos cerebrales suelen ser datos personales porque permiten una "huella cerebral" rastreable. Pidió límites estrictos de finalidad y minimización para impedir que señales captadas durante el gaming se reutilicen para extraer emociones o perfiles de personalidad con fines publicitarios, así como medidas técnicas frente a malware neuronal. Plum-Schneider señaló que Chile y estados de EE. UU. como Colorado y California ya han incorporado neuroderechos, mientras Europa avanza con soft law.
Ambos expertos coincidieron en que la GDPR presenta un punto ciego ante los sistemas bidireccionales, que no solo leen sino que también envían señales al cerebro, y reclamaron instrumentos eficaces para que las personas no queden a merced de los grandes grupos tecnológicos.
