El artículo de Tante.cc, "IA como un artefacto fascista", explora una conexión preocupante entre el auge de la inteligencia artificial (IA) y el resurgimiento del fascismo. No se trata simplemente de que los fascistas utilicen la IA para difundir propaganda, sino de una relación más profunda y estructural. El autor argumenta que la propia IA, tal como se está desarrollando e implementando, está intrínsecamente ligada a una visión del mundo compatible con la ideología fascista.
La IA, en el contexto del artículo, se refiere a sistemas estocásticos (basados en la probabilidad) con agencia atribuida, que se están integrando en todos los aspectos de la vida, desde el trabajo hasta las interacciones sociales. El autor señala que la obsesión actual de la industria tecnológica con la IA y su promesa de mantener a flote el capitalismo tardío, esconde una realidad más inquietante: la captura de esta tecnología por fuerzas de derecha. Ejemplos concretos incluyen el uso de IA generativa por parte de la administración Trump para crear propaganda, las ambiciones de Palantir de usar su software para “tomar decisiones de matar” y el “Manifiesto Tecnoptimista” de Andreessen, que cita abiertamente a teóricos fascistas.
El artículo rechaza la idea de que la IA es una herramienta neutral que puede ser “salvada” o “redimida” a través de iniciativas como el código abierto. Inspirándose en el trabajo de Langdon Winner sobre la política inherente a los artefactos tecnológicos, el autor argumenta que la IA tiene una “política incorporada”. Winner demostró cómo la infraestructura física, como los puentes, puede diseñarse con intenciones políticas racistas. De manera similar, la IA, según el autor, implica ciertas estructuras políticas y sociales para su existencia, como un estado de seguridad capaz de controlar y defender sistemas de vigilancia masiva. La IA, en su forma actual, requiere una visión del mundo que justifica el control, la vigilancia y la violencia.
El autor advierte que incluso al intentar utilizar la IA para fines progresistas, es crucial ser consciente de la lógica subyacente que se está reproduciendo. La IA, tal como está concebida, nos está llevando por un camino que refuerza estructuras de poder autoritarias. El artículo no ofrece soluciones fáciles, sino una llamada a la reflexión crítica sobre el papel de la tecnología en la sociedad y la necesidad de cuestionar la narrativa dominante sobre la IA.
