Instagram ha presentado una serie de novedades en su aplicación para smart TV —disponible en Amazon Fire TV, Google TV y Samsung— con el objetivo de trasladar la experiencia de la plataforma a las pantallas grandes del hogar. Los usuarios ya pueden ver Reels verticales, Stories efímeras y vídeos en formato horizontal, y la compañía prepara un impulso al contenido largo y episódico, además de experiencias en directo pensadas para creadores.
La estrategia responde a la presión competitiva de YouTube y de las plataformas de microdramas, un sector cuya facturación se estima alcanzará 14.000 millones de dólares a finales de 2026. Instagram, con 3.000 millones de usuarios mensuales, busca posicionarse como un nuevo centro de consumo audiovisual en el salón, apoyándose en su enorme base de usuarios y en formatos cortos que podrían derivar en series de mayor duración.
La apuesta resulta arriesgada. El consumo en televisión exige un nivel de atención que el contenido nativo de Instagram, pensado para móvil, no siempre soporta. Las Stories verticales se ven forzadas en pantallas panorámicas y la interacción con el mando a distancia dista de la inmediatez del táctil. Además, la compañía debe convencer a los creadores de que produzcan obras específicas para este formato. La propia Tessa Lyons, vicepresidenta de producto de Instagram, reconoció que los vídeos largos son todavía un área en pruebas. Sin una oferta sólida y diferenciada, la televisión de Instagram corre el riesgo de convertirse en un espejo ampliado del teléfono, incapaz de competir con la profundidad de catálogo de YouTube.
