Instagram y Facebook han bloqueado el anuncio de la obra de teatro 'Una habitación propia', una adaptación de Virginia Woolf que se representa en el Teatre Raval de Barcelona, por considerar que el contenido trata sobre 'temas sociales'. Este incidente, que ha generado indignación entre los profesionales del teatro y la comunidad feminista, marca un precedente preocupante en la relación entre las grandes plataformas tecnológicas y el contenido cultural en la Unión Europea. La obra, protagonizada por la actriz Clara Sanchis, es una pieza fundamental para el pensamiento y el activismo feminista, y su promoción en redes sociales se ha vuelto imposible debido a los filtros automáticos de Meta, la empresa matriz de las redes sociales.
El conflicto surgió este septiembre, diez años después de que Sanchis llevara a los escenarios esta obra. Hasta entonces, la promoción del espectáculo no había presentado obstáculos. Sin embargo, al intentar anunciar las funciones en el Teatre Raval, las cuentas oficiales de Instagram y Facebook fueron silenciadas. En un comunicado, el Teatre Raval y Sanchis se mostraron indignados, señalando que la empresa alega que no puede publicar anuncios sobre 'temas sociales, elecciones o política' en la UE, ya que supuestamente infringe sus normas de publicidad. Según Meta, la mención de derechos civiles, feminismo o reformas sociales, temas centrales en la obra de Woolf, suele ser clasificada como 'tema social' por sus sistemas automáticos, lo que activa el rechazo.
La paradoja del momento ha sido destacada por los organizadores. El rechazo ocurrió justo un día después de celebrar un coloquio con la periodista Cristina Fallarás y la actriz Vicky Peña, donde debatieron la necesidad de defender el feminismo ante actitudes fascistas y patriarcales, y la imposición machista de las grandes corporaciones. Sanchis, en declaraciones a La Vanguardia, expresó su desconcierto: 'No sabemos si la publicidad ha sido rechazada porque del nombre de Virginia Woolf o porque la palabra feminismo, o ambos. De todos modos, es una forma de borrar del mapa avances que han tomado siglos para lograr. Hemos dado a las redes sociales un poder ilimitado y cada día podemos ver lo peligroso que es. Es sesgo y manipulación'.
El contexto histórico de la obra añade una capa de profundidad a la controversia. 'Una habitación propia' se basa en los ensayos que Woolf dio en 1928 en las universidades de Newnham y Girton, las únicas dos instituciones de Cambridge que admitían a mujeres en ese momento. Publicados el año siguiente, estos textos exploran la situación de las mujeres en la sociedad y su acceso a la educación, un tema crucial para el feminismo. Woolf misma anticipó que sería atacada por ser considerada feminista por lo que escribía. La obra, que cuenta con una sala de 193 espectadores, busca resaltar la importancia de la independencia económica y espacial para la creación literaria de calidad, un mensaje que resuena con fuerza en la actualidad.
Este incidente no es aislado. Hace casi un año, diversas ONG denunciaron que Meta apelaba a una nueva ley europea para 'retorcer' la legislación y acabar censurando sus anuncios sobre causas sociales. La situación actual refleja una tendencia creciente hacia la moderación algorítmica que puede resultar en una censura indirecta de contenidos culturales y políticos legítimos. Las plataformas argumentan que buscan evitar la polarización y la desinformación, pero críticos señalan que esto puede traducirse en una limitación de la libertad de expresión y la visibilidad de movimientos sociales.
En conclusión, el bloqueo de la publicidad de 'Una habitación propia' en Barcelona pone de manifiesto los límites de las políticas de moderación de las redes sociales. Mientras que Meta sugirió a los teatros eliminar 'palabras clave' para evitar la activación de los filtros, los profesionales del sector insisten en la injusticia de no poder promocionar una obra fundamental para el feminismo. Este caso sirve como recordatorio de la necesidad de revisar cómo las plataformas tecnológicas gestionan el contenido sensible, asegurando que no se conviertan en barreras para el acceso a la cultura y la expresión política en la Unión Europea.
